Blog de Chano Ruiz

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Te lo dije… Va de Sobral

Luísa-Sobral-e-Salvador-Sobral-Festival-da-Canção-2017Va de Sobral. El post y Luisa, la hermana de Salvador. Las dos van de Sobral.

Dos satisfacciones grandes: una intima y otra pública. La íntima poder decir “Te lo dije” (Nadie lo reconoce pero es el sintagma más parecido al onanismo que pueda existir). La pública es coincidir con este hombre que ganó Eurovisión anteayer en que sí, que había ganado la música.

El hombre, Salvador, que para mí siempre será el hermano de Luisa (injusto que es uno) no había visto nunca Eurovisión. Normal. Si canta así, y canta lo que escribe su hermana la mayor, eso es hasta normal. Soy yo, que no entono bien ni cuando interrogo, y me quité más o menos cuando lo de Betty Missiego… así que imaginarse el figura este. Y cuando por desgracia del destino me tropiezo, como el sábado pasado por unos minutos, con ese engendro televisivo, solo me sirve para confirmar la retórica cuestión: ¿To esta gente canta lo mismo?

En fin, que yo me topé con Luisa Sobral -en la red evidentemente- hace unos cuatro años, cuando montaba cenitas musicales tan graciosas como ésta. Y ya ahí dije… Umhhhh cosa buena esta paya. Luego me llegaron el ‘She walked down the aisle’, junto a Jamie Cullum, donde se le entiende peor: pero ya era como pa ponerle un estanco. Y entre eso, los niños al cole, y lo último que pillé, junto a Zambujo..., que si hubiera ido a lo del engendro, representando por ejemplo al Alentejo, tienen que compartir el primero…  bueno, bueno…

A ver si hay suerte y lo de Eurovisión sirve para algo bueno en esto de la música. Me conformo con que algunos programadores de giras y teatros de la zona recalen más por la querida vecina donde, a lo que se ve, le están dedicando más cariño y pasión a la música que por aquí.  Por cierto, España creo que llevó a un nota allí a cantar y le dieron hasta puntos y todo. Qué cosa.

Por arriba están los enlaces con todas o casi todas las cositas de Luisa Sobral que entraron en el blog. Yo para este menino homenagem a la doña y a su hermano repito “El Limpiabotas (O engraxador), del que no digo nada porque nada se puede decir tras escucharlo. Disfruten de la música y de Portugal, que si no es lo mismo es casi igual. *No se pierdan tampoco lo que está más arriba en el enlace de Zambujo. 

 

Casi todo lo de aquí tiene sus copyrights y derechos más reservados que el mayordomo del Papa (el de ahora se entiende. El anterior era un bocas). Así que como siempre, lo de aquí es por amor, na de trincar. Amor al arte claro.

Claro

Claro que sí. Hoy toca. Hoy más que nunca. Habrá algo más triste y más añorado que esto.

Mira Trump, qué cosa más bonita

donald-trump-caricature

En la certeza finita de que desde hace doce horas la CIA y el FBI están rastreando todo aquello donde aparezca la palabra Trump, le dedico este sentido post al payo del flequillo imposible con el convencimiento de que si no ahora mismo, mañana por la mañana se lo dan.

Mira Trump, qué cosa más bonita: esto se llama “Las noches de África” (African´s night ó africannai -que cualquiera sabe el acento que tú te gastas), pero en francés, el idioma que hablan esa gente de los quesos y la torre esa chula de hierro. La cuestión bonita, además de la copla y la divina voz de Njamy Sitson (un señor de Camerún, país sobre el que renuncio darte más explicaciones), es que esto lo tocan este negrito con el de los tambores gordos que es de Japón, Taniguchi (así, como lo estás leyendo Trump), el Marco Lobo, que es de Brasil, y los otros dos: el del piano que tiene to la pinta de ser de Renania y el de la gorra, que si no es de Maryland le falta un cuarto de hora (es eslovaco -lo he mirado- pero fíjate lo que le va a importar a éste).

¿Tú me estás entendiendo por donde voy, alma de cántaro? Que sí hombre, que esto de encontrarse unos y otros sin quedarse mirando tol tiempo el colorcito de la piel y esas cosas no puede traer nada malo. Estos se llaman World Perscussion Ensemble porque no hay ninguno de Lebrija, que a buen seguro hubiera estado dando el coñazo dos años para ponerle Gazpachito de chocolate con wasabi.

Anda y párate una mijita a escuchar estas noches de Africa querido, a ver si se te ablanda el flequillo y lo otro, y te dejas de pensar cosas malas.

(Comey, dáselo mañana a ver si no va a pegar ojo esta noche con el disgusto).

Ahh, la copla no se la pierdan por Dios. Delen 50 segundos, no más.

Se hizo lo que se pudo. Lo que faltaba es tener que pagar también.

Cogiendo remolocha

Coger remolacha eran mil pesetas. Era eso o -muy probable- me falla la memoria. Pero si no eran mil era un dinero nada despreciable para un niño de 14 años en pedanía vejeriega. Más aún si la columna estaba impoluta de remaches y torsiones, dispuesta a revolverse en uno y mil lentiscos a la búsqueda del pecado original.

Siete u ocho horas llenando camiones con la cadencia de un medio apertura escocés dando pases de costado en el Cinco Naciones. Tan fácil como eso.

Intuyo que mi padre hubiera cedido -entre receloso y divertido- a ese intento de primer jornal que nunca alcancé: solo por ahorrarse mi infatigable requisitorio previo de cada empeño. Para enseñar sin mucho peaje a ese niño de ciudad que él nunca fue, que la calor no aprieta lo mismo al rebufo asfixiante del diésel que intentado ser Kempes al lao de la venta. Ya adiviné algo parecido en las blanquecinas espaldas que los niños del pueblo descubrían -qué corte les daba, lamarequeventó– cuando algún gracioso abría la manguera.

Pero coño, eran mil pesetas.

Al cabo de los años, cuando veo en la tele esos negros de letanías interminables en sus sures de algodón y capirotes blancos, no puedo dejar de pensar que los de Naveros no cantaban na en la remolacha. Ni los muchachos de Virgina tampoco cantarían tanto. Digo yo.

Por un instante, al ver el bailecito de las tres payas de atrás pensé que Hold me tight se podía traducir libremente por “Cogiendo remolacha”, pero no parece. Se queda en el Abrázame fuerte de Johnny Nash, un cantor de reggae no nativo de la región del reggae, y al que yo llegué por una versión muy acertada del Bésame mucho de Consuelito Velázquez que no encuentro en vídeo.

Todo pagado (con las mil pesetas que no cogí).

 

Calaverita al ‘cariñoso’

imagesEs costumbre en los Tosantos

escribirle una canción

al otro lado del charco

a un muertito vacilón.

Y tengo yo muy reciente

a un difunto rumboso

al que solo yo llamaba

mi Paquito ‘el cariñoso’

La Parca tiene ese nombre

porque la puta macabra

cuando va y se agarra un hombre

no desperdicia palabra

Por eso cuando a Paquito

le dió el guantaso mortal

seguro que dijo bajito

“tú no viene a convidar”

Que el ‘Puchero’ tenia gracia

para eso y para lo otro,

que aún me lo veo riendo

en el bar de Camposoto.

Adiós Paquito y que al fin

sigas dando abrazos arriba.

Ojalá que en el jardín

Pongan las litronas frías.

A buen seguro que Paco, con el que me pasé más de una y más de dos noches a mandíbula partía a nuestros 19 años, le gusta más esta copla que otros menesteres de duelo. Me sentiré raro de nuevo al pasar por Candelaria y no esperar su abrazo cariñoso.  Pues eso Paco, que te pongan la litrona fría.

Vals de las pasiones

Que mejor que un vals para retomar. Un vals portugués, un vals lisboeta que aspira a fado: Valsa Das Paixões.

Marcos Rodrigues que es una mijita más fadista que Zambujo y algo menos que Mafalda Arnauth o no sé muy bien en dónde están colocados. Son todos grandes cantores, que según última acepción significa gente que debe cantar. Se pegan aquí un hermoso vals que suena a Tejo visto desde San Jorge.

Decían los que lo vieron que el maremoto de Lisboa la destruyó de tal manera que tuvo que reconstruirse como un imposible mecano que aún no existía. Yo la vi anteayer, tan solo dos horitas, y me resultó tan preciosamente ajada como antaño. Conservando señora su dejadez, sin que el ronrón de los nuevos carromatos turísticos perturbe su tintineo tranviario.

“A roupa que deixo no chão do quarto
Os beijos gratos que contigo reparto”, dice Marco

Y casi como siempre. Es lo que importa.

BLOG 916 - LISBOA XXXVI

 

Tres eran tres

Tres obsesiones me merodean: una no la entiendo, otra la necesito y la tercera me salva.

A la que no entiendo la ahuyento, pero en su calidad de obsesión vuelve.

A la que necesito la repudio, pero por su dependencia vuelve,

Y la que me sana, tiene lo obsesivo en lo mucho que se me resiste. Por tanto vuelve. Es más: no se va nunca.

Parapetado como Gregory Peck entre la caravana de Mari Ann y la carreta de la polvora, las veo pasar en un eterno molino de flechas inciertas. A cada volteo pido que una bala perdida lo prenda todo y me otorgue la evolución a Gormiti de Hierba.

Tres eran tres y…. como dijo aquel, ninguna era buena.

Pero me ponen.
Cosas.

sslaconquistadeloeste01

El valiente Hugo.

Selito y Ana, y hasta Lola dentro de unos años, se darán cuenta de que no hay nada, ni siquiera el frío de enero, que pueda con el valiente Hugo.
¡Con un par chiquillo!
Ahí llevas esto amigo: Cria. Que es lo que te queda, criar. ¿Qué mejor proyecto que ese?

(Esta vez versionada, para que Maria Rita no se ponga pesá en el blog).

Un año sin gracia.

Hace una año y un día se marchó Mariana Cornejo. Una gran mujer. Una señora de Cádiz que supo ser flamenca y gaditana y no perecer en ninguno de esos dos abismos. En esos lodazales en los que se hundían y hunden tantos gustosamente, despojándose de cualquier atisbo de coherencia y dignidad.

No sabía yo ese seis de noviembre lo que hoy sé. Quizás por eso no acierto a decir nada más de lo que ya escribí  ese día…

Publicado en la madrugada del 7 de noviembre de 2013 bajo el título

¡Qué lástima mujer…! Mariana Cornejo

“Qué lástima mujer, con lo buena muchacha que era”, dirá mi madre mañana. A Nina le encanta Mariana Cornejo. Digo ‘le encanta’ porque mi madre no tiene twitter ni facebook ni na de eso. Y ahora -cuando se ha ido sola  a su alcoba, en un bloque de pisos donde estaba la primera cervecera de Cádiz, unas plantas más abajo del que será digno heredero- , a ella, Mariana Cornejo, le encanta. Mañana será eso; ‘qué lastima de muchacha, si no estaba mala ni na, qué graciosa… que buena era, mujer..’.mariana cornejo

Lo mismo no habló nunca con ella. Seguro que sí, porque Mariana no era cantaora de camerino. Esa mujer que yo me crucé mil veces pensando si haría mejor la berza que los tanguillos… era una parte de Cádiz que ya no quiere volver a mi memoria. Maldita sea. Ese nebuloso recuerdo que ya no sé si era mío o de Nina…  Esa Viña a la que entonces nadie le cantaba porque no hacía falta. Porque la Viña era cante ya sola… Antes que cualquier otra cosa, antes que carnaval, incluso antes que hambre era algo así como Mariana. Como Mariana haciendo unas habichuelas con babetas… canturreando y dando una pataita pa llegá al pimentón.

Que sí chiquilla, que antes que un neoclor hubo un lavaero, y una azotea. Y todo eso, claro.

En fin corazón, que sí, que hoy a Nina, que de vez en cuando se quiere acordar de que la Perla de Cádiz era prima casi hermana, le encanta Mariana. Y a mí, ni te cuento.

Aquí pongo a Mariana cantando unas colombianas, que ni es una alegría, ni un tanguillo, ni un cante de Cádiz. No vaya ser que algún despistao se crea que -aparte de todo lo dicho- la señora no era lo más grande en lo que a Flamenco (con mayúsculas) se refiere. Además, si en el fondo una colombiana – lo mismo que una guajira-  es lo más gaditano que se ha hecho en flamenco, pa qué engañarnos.

Noviembre sin verbo

Lluvia, aceite, mantel, blanco-negro y mamá.

Tierra, castañas, tiempo y amor.

 Mármol, llanto y mariposas.

Impoluto en el luto.

papas aBoniatos.

Vela en duermevela.

Hijos, silencio y losas.

Membrillo, recuerdo, hierba y dolor.

 Frío, café, balcón, noche y papá.

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