Blog de Chano Ruiz

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Siete perseidas (Blogvival)

Para celebrar que lleva siete sobre los hombros nos pasaremos pronto junto a Kórcula, la isla donde dicen que vivió Marco Polo. Y lo más interesante, donde Poseidón dejó a la niña vigilando el paso de los argonautas… Pues eso. A ver si se le va haciendo el cuerpo.

Publicada en agosto de 2011 bajo el título

Chanería de Perseo

Cuando agosto ya lleva diez solazos o levantazos –depende del año-, una noche se caen del cielo un millón de estrellas. Son las perseidas o lágrimas de San Lorenzo. Como diría el Sinatra bajito de Málaga, fue por casualidad que, llegando ese día, a mí me suelan pasar cosas extraordinariamente buenas.

El fenómeno, científicamente hablando, es una lluvia de meteoros de actividad alta, que se desprenden del cometa 109P/Swift-Tuttle. Habrase visto cosa menos poética. Mierda Wikipedia. Los científicos, siempre tan agrios, no tuvieron mejor nombre que ponerle al asteroide. La otra versión, la de que son las lágrimas de San Lorenzo cuando ardía en la parrilla donde lo metieron -seguramente por bueno-, la primera vez que se la contaron al Papa Ratzinger se llevó dos días meándose por las esquinas de la risa. Y es que los beatos inventando metáforas se pasan tres pueblos.

Yo me quedo con los clásicos. A saber: Perseo, dios heleno que como todos ellos era un vividor y un borracho, a estas alturas del verano miraba pa abajo y venía a decir: “qué cabrones, como se lo estáis pasando. Qué manera de beber y darle al cuerpo josmíos…. Maldita sea, no tuviera yo ahora 30 siglos menos que me iba a bajá y se ibais a enterar lo que es un muevemueve”. Y lloraba claro. Lloraba desconsolado esas lágrimas en forma de estrellas fugaces como cualquier divinidad griega que se precie.

Tooootal. Yo cada 11 o 12 de agosto me encandilo mirando el cielo. Hace veintidós años ni me enteré porque tenías los ojos fijos en un espectáculo más excitante que tenía enfrente. Un año después nos fuimos sin paraguas ni gabán a empaparnos de ese diluvio de luz a una loma de Vejer transmutada en camping. Y ya después vinieron otros chaparrones gozosos en los Caños de la Meca (sic), viendo el amanecer (sic again).

Y en 2007, esa esperada noche, cuando me fui a dar cuenta, ya tenía un lucero entre mis brazos. Ahora tiene cuatro años. Me brilla igual que el primer día. Cuando tenga herrajes para aguantar un cumpleaños hasta las ypico le enseñaré que vino del llanto lujurioso de un dios griego. Pa que se le vaya haciendo el cuerpo.

Publicada el 11 de agosto de 2011

A mí no me gusta más París… pero es Dutronc


Que yo creí que había puesto todas las de Thomas Dutronc que me gustan, y esta que es la primera que tuve no había caío. Parece. Ahí va.

Me gusta más Paris. J’aime plus Paris.

A mí me gusta más Roma, Lisboa, Venecia, Praga, Amsterdam… ¿yo qué sé?, muchas. Pero bueno.  La copla es así.

Viaje


Caminos Camagüey. Un viaje es siempre un viaje.

Toscana robada…

La Toscana siempre me trae a la mente la imagen de Jeremy Irons con la mirada perdida en “Belleza Robada”, una película que consigue traer la calma a mi sien. Aunque también el desasosiego en algunos momentos en los que la actriz -no recuerdo ni quiero hacerlo el nombre- no deja serenarse a nada y a nadie. Creo que se rodó en la Toscana pero tampoco estoy seguro y tampoco me importa. 

La cuestión es que la Toscana es para mí belleza, buen vino, buena comida… pasta, quesos, flores y quizás, con suerte, en octubre, vendimia. Todo el mediterráneo con el sabor de la italia más gozosa que algún que otro indiscriminado amigo rechaza de plano y de Prato sin haberse parado a observar cuántas posibles risas y divertimentos varios pueden encerrar esos pocos días de vino y flores (ya sean rosas o lo que sean…)

Esos incautos e incrédulos amigos dejan de considerar alegremente que el carruaje hasta ese paraíso gastronómico es de tan escueta pecunia que ni siquiera vale pena alguna atender a tal logística….                   http://www.bookryanair.com/skysales/FRSelect.aspx

También están dados en ignorar que la satisfacción de la buena compañía se acrecenta cuando la escena se adorna de trigo rubio y la interminable alfombra de racimos de uva italiana… en un caserón toscano que seguro no se resiste a quedarse huérfano de nuestra siempre jocosa presencia…

Caserones como este pequeño castillo de ocho plazas que por una semana cobra solo 1270 euros la semana http://www.holidayhomestuscany.com/casas-vacaciones-toscana-villa-garfagnana-lucca-toscana.html

y otros muchos… en fin en fon en fun…. que es diversión.

Por último…. un coche para desplazamientos puede salir por persona a 51 euros para esos días…https://www.autoeurope.es/car.cfm

 Espero vuestras resupuestas (NO AQUÍ EN EL BLOG QUE ES MÁS DIFÍCIL PARA LA GENTE, SINO EN EL POST DE FACEBOOK QUE POR CIERTO SOLO LO PODREMOS VER LOS DE LA PANDILLA. A CARLOS-PILI LES MANDO UN EMAIL CON EL ENLACE AL BLOG….) con cierta brevedad para poder realizar las oportunas gestiones sin que nada se vaya de precio…

Chanería cíclope

Tres amigas se han marchado a hacer las Cicladas, como tres argonautas cualesquiera pero sin Jason ni mare que lo ventó. Antes de volver ya me han traído, como un vellocino dorado que diría Silva-a-las-barricadas, el mejor regalo posible: el recuerdo de aquel otro periplo que aquí el menda se pegó por el Egeo y su quietito azul …

Como yo llevaba a mi Penélope puesta y ni tejía ni teje, no me dio por atar a naide a los mástiles de mi ferry… Y los cantos de sirenas me los recitaban a mí al oído sabiendo que me entregaba sí o sí… Y cuando no había cante ya me encargaba yo de tocar las palmas con tal de que empezara la juerga.

Mi trío de argonautas, al igual que yo y mi contramaestre, antes de comenzar nuestro homérico viaje nos fuimos a encomendar a la advocación de Palas Ateneas al Partenón que los griegos le construyeron hace la ostia de años en una sartén hirviendo que se llama Acrópolis.

De una mañanita vi yo toda la piedra que quería verle a los helenos en los siguientes quince días, dejando por ese motivo suficiente hueco en mi pupila para mares, playas, doradas a la espalda y espaldas doradas, que de todo… absolutamente de todo, había en ese mítico archipiélago.

Atenas la olímpica, por tamaño sacrificio de nuestras frentes y nuestras espaldas nos regaló Plaka, un Montmartre más mediterráneo que ninguno y que los griegos de ahora, los tiesos, habían convertido en su nuevo Agora. Pero con la cerveza, y sobre todo el café (frapé) mucho más fresquito que entonces y mucho más barato que en París.

Y luego Paros, y Mikonos y ELLA… Santorini, o mejor Oia (echarse ahí poetas andaluces), bocacalles de saltito al Egeo, acantilados de cal blanca y redonda como un aquapark prerrománico… El olivo y la vid, la sal y la pesca. El reguero gay que ya no sonroja ni al más enlutado monje ortodoxo. Las capillas del pirata que rezaba para conservar el otro ojo como el narco reza ahora para conservar la cuenta abierta en el paraíso…

El feta y el ouzo, el mirar y el cantar, el vino y una tienda sin regentar y escuchar… Un volcán y una luz, un volver al origen, un Peloponeso tan cercano que siempre sospeché que mi tía Carmela aparecería tras una puerta para alargarme una casera manchá con una mijita de moscatel….

Esta noche tres ciudadanas de aquella gades fenicia que tan buenas bailoras dio al imperio recorren las estrechas calles de Santorini buscando garitos de balsámicos mejunges.

Mañana, en la cegadora luz del volcán y su caldera, como buenas estoicas pensarán que se puede alcanzar la libertad y la tranquilidad tan sólo siendo ajeno a las comodidades materiales que dijo aquel…

Así dispuestas recordarán el consejito de este grumete… (el comandante en verdad era ella) y se acomodaran en cualquier ventanuco de esos cutres que tanto abundan allí a contemplar el vaivén que en ese plato de mar no existe….sin encargo divino que cumplir, ni ulises al que esperar, ni túnica que tejer… No más que un repaso a la pedicura y un mirar y un escuchar, y un cantar y un volver al origen…

Salud

Chanería de Carlos IV.

Lo que rodea al Puente de Carlos IV sobre el Moldava es Praga: la ciudad del amor. ¿París?, nooooo. El que no encuentre amor en Praga, el que no se enamore DE Praga es que le hace falta un nueva cornea de ver amores…
Y lo que rodea a ese trozo de ciudad de cuento es la República Checa, pero cuando yo la vi por primera vez casi era Checoslovaquia. Porque yo era muy aficionado a ver los campeonatos de gimnasia y me hacía mucha ilusión leer Checoslovaquia en vivo y en directo, tal y como la escribían allí (Československo, míralo qué bonito). Y me hacía ilusión ver a cualquiera nadiacomanechi de la vida, por muy rumana que fuera, danzando sobre los alambres de ese tranvía tan estatalista y tan formal…. tan gris él. Porque entonces aún tenía yo en el ojito el recuerdo del blanco y negro de mi primera tele y esas muchachas sin pecho y de culo de manzana saliéndose de plano en la pirueta final…

A mí no me causó extrañeza casi nada de Praga porque me enamoró a primera vista: tan entregao iba que casi me embelesa ese mamotreto de hotel residencia en el cuarto extrarradio de la capital que en tiempos no muy pretéritos alojaría, sin duda, más de una convención de ingenieros de la minería del bloque del Este… el Kochin creo que se llamaba… como una premonición sobre la falta de aseo de las recién privatizada gerencia.

Diez años más tarde volví a buscar los cuatro trozos de juventud que me había dejado allí, en una bar de cervezas encantador de la calle Ujezd y tras las románticas tumbas del cementerio más bohemio (ahí las dao) que jamás hubiera visto.

Me pasé por el forro los cojones ese consejito sabinero de que …”al lugar donde has sido feliz… no debieras tratar de volver” y me perdí en el camino de ida y vuelta una terraza de Becherovka bajo el puente de Carlos y dos o tres calles desiertas del otro lado, el del Castillo, que ya nunca más volvieron a verse libres de esos antros de ventas de camisetas y falso cristal de Bohemia. A cambio me devolvió un rico mantel, un mejor vino, y un “revitalizante” aroma en el transporte público… Porque el libre mercado lo que tiene es que lo mismo te trae a una colonia de pakistaníes a vender a todo Kafka que un surtidito de fragancias falsas pero apañas…

Diez años más tarde, como un tango inverso, ya no vi más pivas fanés ni descangayadas, ni mas perchas en el escote sobre la nuez… porque ya digo, el libremercado enluce mucho a las niñas y los niños mozos… a cambio de dos o tres cositas que pa que nos vamos a liar aquí a explicarlas con la que está cayendo….

Praga también me regaló una plaza revolucionaria, la del Wenceslao. Tan moderna ella que para tragarse tantísima historia de un solo siglo en el principio del tercer milenio se surtió de todo tipo de terrazas cerveceras. Otro retortijón de ese pasar de un lado a otro del telón de acero…

Mil iglesias, y mil conciertos, un barrio de estudiantes aún convulsos. Una colina al estilo Escocia, un niño Jesús, un barril sin fondo de cerveza Pilsen, una plaza de leyenda, un gueto, hasta un holocausto y él, sobre todo él. Por encima de Praga, de Kafka, del Reloj y del Moldava él, el puente de Carlos IV. Es decir, el amor.

India hace diez años 2

Hoy, de repente, pensé en estos niños y me pregunté que sería de ellos ahora con 18 o 20 años… Ni siquiera sé si aún siguen vivos..

India hace diez años

Hoy, de repente, pensé en estos niños y me pregunté que sería de ellos ahora con 18 o 20 años… Ni siquiera sé si aún siguen vivos…

Chanería Viajera

Reiterando: dijeron hace tiempo que un viaje es descubrir. Siempre. Si no vas a descubrir algo no digas que viajas. Es mentira.
Casicopiando: También dijeron que en cada ocasión se hacen tres viajes: el que imaginas (anhelas), el que vives (mueres) y el que recuerdas (añoras).
A mi el que mas me gusta es el primero, porque el que recuerdas, aunque suele ser el que mas dura, solo mejora con el tiempo. Porque la añoranza es una señora muy educada y muy buena persona, y todo te lo viste de manera que te entren ganas de comértelo. Del que en verdad se hace no sé nada. Ya se fue. Solo está el que recuerdo. Es decir… el tercero.

Sincerando me: Yo amo el viaje. Lo amo hasta el dolor. Hasta el tuétano que decían los clasic… uyyyy…. los antiguos. Lo amo por encima del bien y del mal. Es lo único (MENTIRA) que me hace temblar los labios… Ese temblor de boca es el preludio de la lágrima. Esa lágrima anuncia que viene una sacudida en el centro. No puedes situarla físicamente. Simplemente te menea y te deja sin aliento… coges aire y ves cómo aparecen las primeras luces de Bombay… y lloras… sin conocer Bombay. Lloras recordando lo que aún no has vivido. Lloras porque lo que añoras no es Bombay… es el VIAJE.

Solucionando Yo reduzco el viaje a India.
Resolviendo nOOOOOOO… No seas malo. Amo el viaje. El viaje es India. Amo a India. No se pueden amar dos mujeres a la vez. Eso es Bambino y el Cigala después. Si amas India no puedes amar nada más. Tengo amor pa eso y pa más…. nOOOO te líes.
Idealizando (¿aún más?). PO-LI-NE-SIA.
¿Cómo? Sí. Polinesia. Así… dejarse llevar en un mar azul por el verde de islas sinfín. Recrearte en todas y cada una de ellas como si estrenaras un reloj, no perdón, un nuevo tiempo, cada vez que pisaras tierra. Ejem ejem… dirías… Ni soy Cristóbal ni Marlon Brando… soy Chanín… e inauguro este nuevo tiempo en el que recrearme en tu verde imposible .
Mire que ya esto está conquistao me pueden decir… No soy exquisito diré yo. Solo amante. Ay señor, dirá la Isla… está usted talludito para amante Déjeme… déjeme que le cante una cosita al oído…
Contestando: Del “déjenme tranquilo que voy a dar una vuelta por la ciudad” al “aquí ni hay na que ver, ni un sitio donde tomarse un vaso…” hay, a veces, muy poco.
Empaquetando: Llevarse una maleta llena allí donde vas con la idea de traértelo todo es cosa de descerebrado. Por otra parte en… por ejemplo Samoa hay tiendas donde venden todo lo que los samoeños necesitan para estar en Samoa. ¿O es que los de Samoa van a venir a comprarse la ropa al coronel tapioca de Columela y los víveres al champion de la plaza?. A Samoa lo que hay que ir es con un taco de dinero. Y punto. Mira que es fácil.

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